“Ejercer un buen lobby puede mejorar la cuenta de resultados de las empresas” | Fundesem
29 de Abril de 2015

“Ejercer un buen lobby puede mejorar la cuenta de resultados de las empresas”

“La práctica del lobby es positiva y necesaria en toda sociedad. En el caso de las empresas actúa como un motor diésel, su puesta en práctica puede ahorrar muchos costes y evitar acciones de apagafuegos”. Así lo ha manifestado esta mañana Inma Puig-Simon, politóloga experta en gestión de asuntos públicos, docente y directora de la consultora Ipslink Group en el III Foro de Liderazgo Político y Gestión Pública organizado por Fundesem Bussines School. De este modo, la Escuela de Negocios cierra el tercer ciclo de conferencias dedicado a la gestión pública cuyo objetivo ha sido “acercar el mundo empresarial al poder público  y ver así cómo influyen sus decisiones en el día a día de la empresa”, ha señalado Miguel Rosique, vicepresidente de FBS.

Bajo el título de “El buen lobby o el lobby bueno: la representación de intereses y el bien común”, Puig-Simón ha reivindicado la figura positiva del lobby como “uno de los elementos necesarios de los asuntos públicos para el buen funcionamiento democrático. Los lobbys tienen una función de representantes de intereses que se deben transmitir con transparencia a los gestores públicos”. De esta forma, la experta diferencia el lobby de otras prácticas ilegales, como el cohecho y el tráfico de influencias.

En este punto, Puig-Simon ha señalado la importancia de la regulación de la práctica de lobby en la que “España obtiene un suspenso. En la actualidad hay autorregulación parcial, los grupos se asocian por intereses comunes y practican lobby cada uno por su cuenta. Falta camino por hacer”. Y ha añadido que a nivel local, la provincia de Alicante no es diferente al resto del territorio español.

La politóloga ha incidido en el objetivo último de la práctica del lobby: el bien común. De esta forma ha señalado que “el correcto ejercicio de la representación de intereses contribuye al objetivo democrático fundamental que  es el bien común. No es casualidad que las sociedades más avanzadas democráticamente tengan un largo recorrido en la práctica del lobby, con una regulación establecida”. De este modo, ha señalado como ejemplo a Estados Unidos, país donde la práctica del lobby está regulada con un código de conducta establecido para sus agentes, como bufetes de abogados, empresas de comunicación, asociaciones profesionales, etc; y la Unión Euopea, que según Puig Simón, está siguiendo los mismos pasos que el modelo de regulación norteamericano. 

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