Hay que profesionalizar la influencia de las empresas en las instituciones | Fundesem
11 de Marzo de 2015

Hay que profesionalizar la influencia de las empresas en las instituciones

“Es inviable pensar que la economía funciona al margen de la Administración y saber gestionar esa influencia siempre ha sido un activo de los líderes de las empresas. Pero esos activos personales  tienen que pasar a profesionalizarse, a ser intangibles de las compañías, parte de su  management”. Así lo ha asegurado el experto en comunicación política e institucional y vicepresidente de la consultora Llorente&Cuenca, Joan Navarro en el II Foro de Liderazgo Político y Gestión Pública organizado por Fundesem Bussines School.

Navarro ha impartido esta tarde una conferencia en FBS titulada “La gestión de la influencia institucional en las compañías”, en la que ha explicado que en España llevamos una década desarrollando este concepto. “La influencia tiene que gestionarse lealmente, con total transparencia, que se pueda contar, y los empresarios son muy conscientes de que es importante”. Asimismo, ha apuntado que “una cosa es influir y otra es prevaricar, pero la diferencia la marca la ley”. En su opinión, este proceso de profesionalización de la gestión de la influencia institucional “va un poco más retrasado en la Comunidad Valenciana, por su propia estructura empresarial; porque una parte tiene muy pocos puntos de contacto con la Administración, la actividad exportadora, y la obra pública tiene mucha”.

Los foros sectoriales de Fundesem están concebidos para reunir a actores de distintos ámbitos con el objetivo de detectar sus necesidades, valorar sus estrategias y apoyar sus actuaciones para que sean más eficaces. Tras el foro, el protagonista del Foro ofrece una conferencia abierta en el Salón de Actos de Fundesem.

El final de la Transición

Joan Navarro, que ha pasado de político a asesor empresarial, considera que es muy necesario que la economía de un país cuente con empresarios que conozcan bien el entorno de la Administración y viceversa.

Su experiencia le permite manifestar que “estamos al final del ciclo de la Transición. La primera víctima institucional de la crisis económica ha sido el bipartidismo y ahora nos encontramos en un escenario de fracturación, de muchos partidos, lo que va a obligar  a retomar el diálogo y la capacidad de llegar a acuerdos. No lo veo mal en absoluto y, además, es lo que los ciudadanos quieren”.

A su juicio, “nadie esperaba esta situación, porque los cambios han sido muy rápidos. Ciudadanos ha crecido más rápido que Podemos, por ejemplo. Había cinco millones de votos esperando un partido liberal con un líder joven y ahí están”.

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