FBR - Síndrome de Burnout o Síndrome del Trabajador Quemado

Síndrome de Burnout o Síndrome del Trabajador Quemado

Sara Torres Cortés

Publicación
Publicado el
15 de Octubre de 2021

¿De qué se trata?

El Síndrome de Burnout o Síndrome del Trabajador Quemado, aparece cuando existe un estrés laboral prologando en el tiempo, agotamiento mental y, cómo consecuencia, agotamiento físico. Esto afecta a nuestra autoestima y puede llegar a generar efectos secundarios psíquicos como: cambios de humor, pérdida de motivación, descenso del rendimiento, irritabilidad, miedo, incomodad, ansiedad e, incluso, depresión. Por otro lado, los síntomas físicos son: el dolor de cabeza, insomnio y taquicardia.

Estos síntomas empiezan a aparecer en tu vida profesional, pero normalmente, si no los tratas a tiempo, pueden llegar a afectarte sobremanera en tu vida personal.

¿Por qué ocurre esto?

Este síndrome puede aparecer por grandes cargas de trabajo, la exposición social, un clima laboral tenso, el no sentirse importante en el puesto de trabajo, una falta de formación, poca autonomía, querer alcanzar objetivos que no se cumplen y, obviamente, por sufrir mobbing (acoso laboral). 

En definitiva, el Síndrome del Trabajador Quemado ocurre siempre que en el tiempo se alarguen situaciones donde exista una gran diferencia entre las expectativas laborales de trabajador y la realidad. Y, además, está muy relacionado con las cualidades organizativas y con la capacidad de respuesta a los problemas que se plantean por parte del individuo.

¿Cómo podemos prevenirlo? 

Trabajando algunas de nuestras competencias, actitudes y pensamientos cómo, por ejemplo:

Mejora tu capacidad organizativa.

Si tienes claras tus tareas, cómo vas a organizarte y cuánto tiempo vas a dedicar a tus tareas, será más fácil no llevarte trabajo a casa y tu estrés estará controlado.

Potencia tu autoestima.

Las personas conformistas, inseguras, perfeccionistas y más dependientes suelen ser vulnerables a sufrir este tipo de síndrome. Cuida lo que te dices a ti mismo, sé consciente de tus logros y fortalezas y comunícalas.

Cuida tus expectativas.

Nuestras expectativas son muy traicioneras. Nos crean ilusiones en la cabeza que, si luego ocurren de una manera diferente, nos pueden desilusionar y descuadrar mucho. Por ello, ten en cuenta todos los factores que pueden afectar, idea un plan B, por si acaso y sé consciente de que normalmente las cosas no salen como se planean y que eso puede ser una oportunidad.

Sé más comunicativa.

La comunicación es la clave de cualquier tipo de relación, tanto laboral como personal. Si comunicas con asertividad lo que no te parece bien, lo que necesitas y promueves escuchar lo mismo de los demás, el camino se te va a hacer muchísimo más fácil.

Y, por último, AUTOCONOCETE.

Debes trabajar mucho para saber realmente qué quieres de tu trabajo, qué puedes aportar, hasta dónde quieres y puedes dar, qué tienes que desarrollar para mejorar y cuáles son los valores que necesitas que tenga tu puesto de trabajo. El autoconocimiento te va a ayudar a todas las demás cosas: comunicación, organización, autoestima y expectativas.

Asume que no es un camino fácil trabajar todo esto, establece poco a poco pequeñas acciones que te ayuden y, si se prolonga demasiado, pide ayuda a un profesional.

Sara Torres Cortés
Sobre Sara Torres Cortés: Responsable de Carreras Profesionales en Fundesem...
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